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Los Otros Tres Teatros


Si la memoria no me falla (a mi edad a veces se da unos viajecitos por el Limbo) el Teatro Rex fue el segundo teatro en construirse en Aguadilla, no muy distanciado del Teatro Star frente a la Plaza de Recreos; luego le siguieron el Teatro Sol en la calle Progreso y el Teatro Victoria ubicado frente al Parterre. ¿O fue el Teatro Sol el segundo?

Sí puedo asegurarles que los cuatro cinemas presentaban una variada selección de películas para todos los gustos y bolsillos; mexicanas en español y en inglés con rotulitos traduciendo el diálogo a nuestro idioma.

Fue en el Teatro Rex donde se exhibió por primera vez en Aguadilla la historia fílmica del Hidalgo Manchego: Don Quijote de la Mancha y gracias a un cartelón que dibujé, como premio recibí entrada gratis a la primera función. En su escenario se presentaron también obras de teatro procedentes de la capital y a muchos de los artistas del cine azteca y español que visitaban la isla como propaganda para sus carreras artísticas.

El teatro Sol, el más "chic" de los cuatro teatros era patrocinado por una clientela más selecta. Sus paredes interiores estaban adornadas por murales los que a su vez eran iluminados por luces fluorescentes multicolores. Aquellas luces y la música de los valses vieneses antes de empezar la función complementaban el extraño olor despedido por las unidades de aire acondicionado que enfriaban el interior del edificio.

El estreno de dos películas en la pantalla del Teatro Sol vienen a mi mente: Fantasía, obra del genio de los dibujos animados Walt Disney y años más tarde El Espectáculo más Grande en el Mundo. En la primera fui acompañado por mi primera novia; la segunda por la que es la madre de mis tres hijos. Les aseguro haber aprovechado ambas funciones, la segunda más que la primera.

El Teatro Victoria vino a llenar las necesidades de aquellos cuyos bolsillos no les permitían asistir al Sol o al Rex, especialmente los residentes de La Calle Nueva, La Pica, El tamarindo y barrios adyacentes al Parterre. Muchos eran clientes del Teatro Star mudados al Victoria en busca de variedad fílmica a precios más bajos.

Creo que el Teatro Victoria se distinguía de los otros tres por ser el único cine donde el vidente podía disfrutar de una buena película mientras de un cono de papel saboreaba cuchifritos o el sabroso piquito de res. Casi siempre el portero prestaba poca atención o ninguna al obstinado en romper las reglas del plantel que prohibían comidas en el interior.

El Teatro Star, Rex, Sol y Victoria desaparecieron para siempre del Aguadilla de mis recuerdos para ser sustituidos por cinemas modernos ubicados a las afueras de la ciudad. Con ellos se fueron las alegrías y las emociones de los muchachos que acudíamos los sábados a presenciar las aventuras de nuestros héroes en blanco y negro en el Star y en los otros las payasadas de los cómicos mexicanos y norteamericanos; las sugestivas contorsiones y movimientos de caderas de las bailarinas que divertían a los varones adultos y las películas románticas y "arranca lágrimas" para las del supuesto sexo débil aguadillano.

¡Teatros Star, Rex, Sol y Victoria: siempre serán recordados!