El juego de Ceritos era un pasatiempo que tanto varones como hembras disfrutábamos a pesar de que a muchos nos trajo problemas con nuestros padres pues para jugarlo casi siempre teníamos que utilizar una página de libreta escolar. Cuando rasgabas una página, la compañera le seguía debido a la construcción de las libretas. Ya eran dos las páginas que faltaban al cuaderno. Muchas veces no nos percatábamos del desuso hasta que la maestra nos indicaba sacar la libreta para tomar notas o preparar una composición para entregársela. Era entonces cuando teníamos que recurrir a pedir prestada una hoja de papel a nuestro estudiante vecino o informarle a nuestros padres la necesidad de una libreta nueva. Aquí era donde se formaba la tángana pues según ellos: "el dinero no nacía en los palos para estar comprando libretas cada rato". Fueron muchas las veces que tuve que esperar por una libreta nueva mientras le "cacheteaba" hojas de papel a mis compañeros de clases.
En la hoja de papel en blanco se dibujaban hileras tras hileras del número cero (0) , distanciados estos por el espacio entre cada línea en el papel; siempre tratando de que la cantidad de ceros fueran mútiples de cuatro. Por lo regular el número de ceritos era de cien. Terminada la esquema comenzaba el juego entre los participantes. El primero trazaba una línea entre dos ceros que se le antojase escoger. El otro o los otros hacían lo mismo evitando que uno de sus compañeros lograra cerrar un cuadro de cuatro ceritos. Aquel que lograra formar el cuadro, en él escribía sus iniciales. Todos continuaban uniendo los ceros con líneas, hasta unirlos todos. Entonces se contaban los cuadros siendo el ganador quien tuviera más iniciales en el papel.
En inglés existe una versión parecida al Juego de Ceritos llamada "Connect the Dots" pero jamás puede igualar el pasatiempo que muchas veces aliviaba el tedio que acompañaba las tardes de lluvia. ¡Qué tiempos aquellos!