¡El régimen de Fidel Castro trata al pueblo cubano peor de lo que tratan a los animales en los países civilizados!
¡Castro quiere que los cubanos se sientan que son seres inferiores, para que piensen que no tienen alternativas, excepto seguir sumisos a lo que él manda y ordena!
En la Cuba de Castro, los extranjeros son tratados como reyes mientras que los cubanos son tratados como esclavos.
Por eso, cuando a algún niño cubano se le pregunta lo que quiere ser cuando sea grande, la mayoría responde:
¡QUIERO SER UN EXTRANJERO!
Los turistas y los extranjeros que viven en Cuba pueden comer en restaurantes a donde los cubanos no se les permite entrar, aunque tengan dinero para pagar los precios exorbitantes que cobra el régimen.
Para los turistas y los extranjeros en Cuba, no existe el embargo.
Ellos pueden comprar los mismos productos, comer las mismas comidas y tomar las mismas bebidas, que si estuvieran en Nueva York, Londres o Miami.
Mientras tanto, los infelices cubanos tienen que permanecer por horas al resistero del sol para poder adquirir un poco de leche para sus niños.
¡Y si no traen sus propias vasijas, no se la venden!