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AAA, Consultorio Sexológico de Carlos Lisaar
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Frigidez
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¿Algo se mueve dentro
de ti
que te preocupa?
Te pregunto a ti, mujer, que
no encuentras placer
en tus relaciones íntimas
¿Has pensado en la razón
de por qué
te ocurre esto?
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Es la frialdad de la mujer ante la sexualidad, su falta de deseos eróticos: como una anestesia sexual.
Puede tener sus distintos grados: desde la que tratar asuntos del sexo le resulta desagradable e incluso repugnante y lo rechaza totalmente porque dice que "eso es una cochinada", pasando por una variada gradación que lo aceptan pero a disgusto, sin sentir prácticamente nada o con una escala diversa de más o menos satisfacción que se les difumina al poco rato del contacto con su pareja.
La mujer que es consciente de esta anomalía y da con un hombre que valora lo que es proporcionar placer a su amada y se siente frustrado, pasa por un suplicio doble: por no poder complacer a su pareja y por no alcanzar ella misma el goce del que ha oído hablar a otras mujeres.
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¿Qué es la frigidez?
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Su etiología (causas que la producen) puede ser muy variada. La más frecuente es una educación muy restrictiva y rigurosa, en la que todo asomo de sensualidad es pecado y cualquier tocamiento y deseo es malo para el cuerpo y para el alma. Esto produce una castración de la sexualidad, con la inhibición de cualquier situación placentera y la anulación del desarrollo natural de la sensibilidad de los diversos puntos de la anatomía que funcionan como focos de placer.
La mujer queda así desensibilizada a cualquier sensación erótica. Y no sólo no siente nada sino que se ha creado una fuerte coraza para protegerse de cualquier intento de recuperar su equilibrio biológico sexual.
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Sus causas más
frecuentes
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Un problema añadido
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Y si no era bastante con los inconvenientes señalados, se añade el de que la costumbre adquirida por la mujer que padece la frigidez, de prescindir del sexo en todas sus dimensiones, le ha creado un mundo interno, considerando que así vive con más tranquilidad y menos preocupaciones. Lo que nunca ha saboreado, no lo echa en falta y carece del interés necesario para reeducar su sensibilidad sexual.
Y si no desea intensamente resolver su problema, nunca tendrá la voluntad y constancia de seguir el tratamiento adecuado. Sólo un profundo amor hacia su pareja puede romper esta barrera y hacer que decida poner el remedio necesario.
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Una vez deducidas las causas de la frigidez por medio de un amplio cuestionario, un buen especialista puede ayudar a reeducar sexualmente a una mujer que padezca frigidez. Sólo necesitará ella por su parte, constancia y ferviente deseo de eliminar el problema.
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