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Cuba, los Beatles y Yo
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Por Barbara Dane
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En 1966, Barbara Dane fué la primera cantante de los EEUU de hacer una jira en Cuba despues de la revolución. Este primer gesto de solidaridad artistica y internacional floreció en una relación musical y personal con la isla para toda la vida – su hijo, Pablo Menendez, ha vivido en Cuba desde 1966 y es el lider de "Mezcla," un conjunto de musica jazz-rock-musica cubana. Su nieto, Osamu Menendez es el fundador de "Havana," un conjunto cubano de rock que ganó el premio "Cubadisco" por ser el mejor disco de rock. Como resultado del debate que surgió en diciembre de 2000 al tiempo de la dedicación de la estatua de Lennon en la Habana -- Si la musica de los Beatles jamas estaba prohibido en Cuba -- Barbara escribió este articulo para Cubamigo para aclarar las cosas.
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En el verano de 1966, se produjo un gran vuelco en mi vida cuando fui invitada a realizar una gira de concierto de un mes de duración en Cuba. La invitación vino por vía de un emisario directo de la Presidencia, pero la idea había empezado allí con un grupo de organizadores culturales quiénes vieron la gira como la manera de reforzar los lazos de amistad y familiares entre los americanos y los cubanos que habían sido históricamente íntimos y positivos.
Esos mismos lazos íntimos, sin embargo, también habían traído en el pasado influencias culturales extranjeras no siempre vistas como saludable para una nación joven esforzándose por establecer su soberanía después de siglos de dominación económica tanto por España como por EE.UU. Hasta la revolución de 1959, sólo siete años antes de mi viaje, las ondas radiales de Cuba habían sido inundadas por el Hit Parade musical, los anuncios y los show de TV de los EE.UU.
Esta es la razón de por qué para algunos celosos burócratas cubanos durante los años sesenta, los Beatles y otros grupos de rock internacionalmente populares se veían simplemente como productos de los monopolios transnacionales y por consiguiente, aunque inconscientemente, herramientas de penetración cultural y una amenaza a la cultura nacional. Ellos se sentían compelidos para impedir a la juventud cubana ser "contaminada" por esta música extranjera, y durante un tiempo los Beatles fueron incluso prohibidos en la radio.
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Barbara y John platican en Parque Lennon en el barrio Vedado en la Ciudad de la Habana.
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En nuestro propio país nosotros podemos ver la manera en que el mercadeo de la música por las transnacionales como Sony, EMI, Time-Warner y Bertelsman (BMG) casi completamente suprimen artistas y la cultura locales. Si usted no es "firmado" con un monopolio musical reconocido, las posibilidades son de que su música nunca se oirá en las ondas radiales. Nosotros estamos familiarizados con la competitividad venenosa y el oportunismo, y no mencionemos los problemas con las drogas y la corrupción, eso parece ir con el negocio de la música: mientras más altas las finanzas, es peor estos problemas. Y por supuesto siempre ha habido un factor de raza en el mercadeo, uno que aún distorsiona cómo nosotros nos vemos como nación. Éstos son algunos de los problemas que algunas direcciones culturales cubanas esperaban eliminar minimizando la influencia extranjera.
Por otro lado algunas de las direcciones más progresistas vieron mi gira como una manera de demostrar que la música extranjera también podría tener un propósito positivo. Ellos vieron que en todas partes esa expresión popular genuina viene de las vidas reales de las personas que la crean, sus necesidades, su alegría y su dolor, su esperanza y su fuerza, sin tener en cuenta los objetivos de aquellos que simplemente mercadean con ella. Las canciones de fuera podrían de mistificar el "otro" y ayudar a construir nuevas relaciones basadas en el respeto mutuo y la solidaridad humana. Ellos vieron en esto que yo aparecí escrita por cada publicación, entrevistada por cada estación de la radio, y mi noche del sábado, en el concierto de La Habana en el Teatro Amadeo Roldan fue televisado nacionalmente.
Si no hubo causa y efecto después de mi gira de concierto, en ese tiempo las actitudes hacia la música popular extranjera se abrieron considerablemente. En 1967 Cuba invitó a cantantes de alrededor del mundo de tan lejos como Vietnam, Japón y Australia, de Italia, España y el Reino Unido, de Chile, Uruguay y Argentina. Yo volví con mi marido Irwin Silber para representar a EE.UU. en el profundamente influyente Encuentro de la Canción Protesta. Todos nosotros cantamos unos para los otros y para las personas de La Habana y entonces nos dividimos en brigadas culturales que llevaron nuestra música a los lugares mas apartados de Cuba, a la Sierra Maestra y la Isla de Juventud.
En cuanto a la censura de los Beatles, (como en cada caso) demostró tanto ser contraproducente como fútil. La música se esparció sin embargo y la juventud cubana los amo como el que más. Desde esos días ha habido varias celebraciones importantes que marcan los aniversarios de los Beatles, con composiciones basadas en su trabajo y ofrecidas por muchos famosos artistas cubanos. En el año 2000 una figura de bronce de John Lennon ha venido a sentarse en un banco de un parque, en un parque nuevo especialmente dedicado a los tipos de cosas que a las personas jóvenes les gusta hacer en las tardes calurosas, un evento lo suficiente importante para que el propio Fidel asista y le ofrezca su bendición.
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Cuatro generaciones muestran que la musica puede superar el bloqueo: Osamu Menendez Santana (el nieto de Barbara), del grupo de rock cubano "Havana"; el hijo de Osamu, Mauro Menendez Mujica; Pablo Menendez (el hijo de Barbara), el lider del grupo jazz-musica cubana "Mezcla"; y Barbara Dane.
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Mauro, el bis-nieto de Barbara, y su esposo Irwin Silber, folkloriquisto y publicador disfrutan del Parque Lennon.
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Texto (c) 2001 Barbara Dane
Fotos cortesia de Barbara Dane
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